sábado, 11 de marzo de 2017

11 de Marzo

Si fuera más guapa y un poco más lista 
Si fuera especial, si fuera de revista 
Tendría el valor de cruzar el vagón 
Y preguntarte quién eres. 

Te sientas en frente y ni te imaginas 
Que llevo por ti mi falta más bonita. 
Y al verte lanzar un bostezo al cristal 
Se inundan mis pupilas. 

De pronto me miras, te miro y suspiras 
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista 
Apenas respiro me hago pequeñita 
Y me pongo a temblar 

Y así pasan los días, de lunes a viernes 
Como las golondrinas del poema de Bécquer 
De estación a estación enfrente tú y yo 
Va y viene el silencio. 

De pronto me miras, te miro y suspiras 
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista 
Apenas respiro, me hago pequeñita 
Y me pongo a temblar. 

Y entonces ocurre, despiertan mis labios 
Pronuncian tu nombre tartamudeando. 
Supongo que piensas que chica más tonta 
Y me quiero morir. 

Pero el tiempo se para y te acercas diciendo 
Yo no te conozco y ya te echaba de menos. 
Cada mañana rechazo el directo 
Y elijo este tren. 

Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado 
Un día especial este once de marzo. 
Me tomas la mano, llegamos a un túnel 
Que apaga la luz. 

Te encuentro la cara, gracias a mis manos. 
Me vuelvo valiente y te beso en los labios. 
Dices que me quieres y yo te regalo 
El último soplo de mi corazón.
Pues al final la evasión si que me hubiera servido para algo, pero aquello a lo que llaman kharma, es muy jodido.

domingo, 19 de febrero de 2017

Borrón y cuenta nueva.


Es el fin. A estas alturas me descubro poniendo punto y final. Ya ni si quiera lo intento, simplemente lo voy a hacer. Tengo que conseguirlo. El evadirme de todo no me ha servido nunca de nada y esta vez no va a ser menos. Los dias en que me he encerrado en mi misma y simplemente he dejado la fachada de chica fuerte han terminado. No soy fuerte. Pero me da igual. Soy como soy y por eso se acabó.
Han terminado los consejos a todo el mundo y el ser la psicóloga de todas mis amigas y de las que no lo son también.
Han terminado las mentiras a mi familia sobre si todo va bien y de hecho, siempre hay algo que va mal.
Han terminado las amigas de pegatina, esas que fiesta sí y día oscuro si te he visto no me acuerdo.
Ha terminado el compañerismo que tengo y el que nadie me tiene.
Ha terminado el intentar consevar una amistad la cual la otra persona no tiene el mínimo interés.
Ha terminado la confianza en todo el mundo y con ello las desilusines por confiar.
Han terminado los "no me pasa nada".
Han terminado los falsos '¡Qué ganas de verte!, ¿Para qué? Si no hay persona que no me haya fallado. Lo he hecho hasta yo misma, así que por confiar, no confío ni en mi¡í.
Han terminado las amistades por postureo, las parejitas amorosas teniendo en cuenta lo jodido que es llevar a delante una relación, los ciegos por dolor, los 'no salgo porque prefiero quedarme en casa' cuando lo hago porque se que nadie me quiere en ese lugar, los grupitos de ay cuanto te quiero y al día siguiente es que casualmente la relación se ha enfriado y ya no confío en ti como antes.
Yo no se cuando os vais a dar cuenta de que nuestra felicidad no depende de nadie, sino sólo y únicamente de nosotros mismos. No se cuando alguien os va a poder hacer ver que cuando tú estás incondicionalmente por y para alguien y esa persona no lo está para tí es hora de asumirlo y retirarse. No se cuando vais a ser capaces de decir la verdad y de dejar de meteros en vidas ajenas puesto que no tenéis vida propia.
Pero mi papel aquí no es hacéroslo ver. Mi papel aquí son las palabras como finalidad el desahogo. Simplemente me gusta ayudar, pero también de vez en cuando para mantener esa ayuda hay que recibirla. Y se que todas las personas no harían la cantidad de cosas que nosotros hacemos por ellas, pero el simple hecho de saber que se puede contar con esa persona basta. Puedo regalarte el cielo si quieres, pero necesito que demuestres que cuando caiga, me estarás esperando para poder ayudarme a levantarme o sentarte conmigo a mirar las estrellas.

No soy ni mucho menos la persona más indicada para escribir estas palabras. Porque hace muy muy poco tiempo he sido una ingenua y siempre he dado más de lo que he recibido, excepto a personas que debería haber valorado muchísimo mas su esfuerzo y no fui capaz de impulsarlo y las dejé como dice Beret, para que se reconstruyeran solas. Pero esa nunca fue mi intención. Simplemente no me gusta meter a la gente que quiero en mi mierda y ya que soy como soy, siempre acaba salpicando a las personas menos involucradas pero que más quiero.

 He considerado muchas veces el salir corriendo y desaparecer. Pero nunca he sido capaz porque aunque tenga unas amistades de mierda y que sólo sepa que puedo contar con dos las cuales  desgraciadamente son las que más lejos de mí tengo, tengo una familia que no me la merezco. Una madre y un padre entregados conmigo, con mis sueños y con mi futuro cosa que no lo hacen todos. Dos hermanas que no tengo definición para todas y cada una de las cosas que han hecho por mí ni tampoco tengo forma de agradecérselo porque siempre me quedaría corta y un hermano que siempre va a ser mi hermano mayor al cual lo conocí cuando el tenía 18 y yo 5 añitos. Desde el día que lo conocí, supe que aquel vínculo crecería tanto que nuestra familia se haría mas fuerte de lo que ya era. Es bonito en esos momentos no ser consciente de lo que tienes y de la suerte que tienes aunque lo estés difrutando. Pero minutos más tarde pararte y decir, Joder sí, si que tengo una gran familia. Puede que no sea la mejor del mundo, pero ahí está la esencia, en que la perfección no existe. Y ellos son los únicos, recuerda, TU FAMILIA, la que nunca te va a defraudar ni nunca te va a fallar. Sin embargo siempre vas a encontrar a personas en tu camino, que debido a la envidia su único objetivo en la vida sea destruirte, que caigas y no levantes. Pero es muy fácil demostrarles que no es verdad, que no vais a caer y que por supuesto,  no van a conseguir destruirte JAMÁS.

Con la edad que tengo, es una pena que siendo tan joven me haya encontrado a gente tan despreciable en la vida. Pasé de infancia feliz, a dos años siendo muy pequeñita de ser la mayor mierda en todo el colegio, a cambiar a otro pueblo para perseguir mi sueño y encontrar a lo que yo creía que iban a ser amistades verdaderas pero no. Más tarde, con el mismo fin, Córdoba y allí encuentro a las dos mejores personas que he podido conocer a lo largo de mis 17 años y 8 meses de vida pero sin embargo a todo un mundo en contra. Y es así, la gente que conoce la situación lo ve muy fácil porque con el simple hecho de decir 'pasa y ya está, no merecen tu atención' creen que está todo solucionado. Pero no. Ni de coña está solucionado. No lo viven, no viven constantemente con dos personas despreciables 6 horas todos los días teniendo como único desahogo 5 horas para machacarme en danza y relajarme pero teniendo dentro la presión de una profesora que para nada es su vocación esta profesión pero hay que respetarla porque es mayor, porque es tu profesora. Pero no. Se me hace imposible. Y pensándolo bien creo que estas personas deberían aprender a respetar para conseguir ese respeto que tanto demandan.
A parte de esas amigas anteriormente mencionadas, conocí a chicos que me salvaron la vida. Dos en concreto, que no se aguantan pero tienen un vínculo aunque ya haya pasado mucho tiempo. Y la culpa de todo, para variar, es mía.

Pero, finalmente, tengo la suerte de saber quién soy y a quien tengo y no. Siendo esto lo que me hace ser yo misma en todo mi ser. Natural y rara como siempre, pero sobretodo:

Yo misma.

Paula Otelli.

No me atreví.

Hoy empiezo por el final.

No tiene mucho sentido que consideremos el amor como algo que nos hace daño porque sencillamente es lo mas bonito del mundo. Lo malo del amor es que si llegas a sentirlo y caes, tardas en levantarte aunque esa máscara que decides ponerte esté sonriente como nadie, ese nadie no sabe lo rota que estás por dentro.

El dolor de decir adiós,cagarla y meter la pata hasta el fondo.

Tengo tanta experiencia en perder oportunidades, que ya lo hago incluso con los ojos cerrados.Es como un juego en el que siempre ganas pero nunca consigues nada. Al menos ahora debería serte sincera. Siempre pesé que estarías aqui, pasara lo que pasara por más veces que te tirara al suelo y luego me riera viendo cómo intentabas levantarte para volver a caer.  Supongo que ahora tengo lo que merezco, un montón de extraños con el número que piensan que es el mío, un montón de extraños que piensan que merezco la pena igual que lo pensaste tú.

¿Sabes?, creo que sería justo si quisieras vengarte, yo me dejaré caer.
Puedes hacerme sufrir tanto como quieras.
Tienes vía libre.
Prometo no gritar.
Necesito sentir algo.
Aunque sea dolor.
Necesito pensar que no estoy rota por dentro aunque ni siquiera me merezca eso.

domingo, 12 de febrero de 2017

Cóseme.

Yo sé que me miras pero no me ves. 

Yo quería tu parte, no partirme en cien. 

Tú prefieres: "aquí quedo" a "quédate". 

Yo prefiero antes la herida que la piel. 


Yo digo mañana, todo saldrá bien. 

Tú sigues diciendo no olvido el ayer. 

A ti te siguen matando dudas, 

y yo con la alma desnuda, 
diciéndote vísteme. 



Solo dime cuando, 
no me digas donde, 

miraremos juntos, 

el mismo horizonte, 

vamos dando saltos, 
sin tener un norte, 

solo somos fuerzas, 
juntas que se rompen.

 

Y aquellos planes que no hicimos
porque sé 
que no hay destino alguno que nos siente bien. 

No es contigo en el camino, 

es caminar solo conmigo y que te vengas 
tú también. 


Quiero bailar con la suerte y que me diga 
que se viene
aunque ella me pise los pies.

Y aun solo error de acertar parece que te fallé.

 
Y así fue, 
que siempre me empeño en volver, 

sabiendo que puedo perder, 
sabiendo muy bien que se rompe.



¿Sabes qué? 

Te estoy diciendo cóseme 

que cierres lo que abriste bien, 

no que hagas como que te escondes.

Solo dime cuando, 

no me digas donde, 
miraremos juntos, 

el mismo horizonte, 

vamos dando saltos, 

normal que me importe, 

si te estoy buscando, 
y ahora en mí te escondes.


Solo dime bien, 
si me quieres cuanto, 

porque ya no se. 
Dices no es pa' tanto, 

pero pa' mi lo es, 

y ahora dime, 
¿salto o me quedo en tu piel? 

Algo dice vete
y yo digo átate. 



Todos tenemos esa persona que nos hizo 
mil pedazos y nos dijo,
 
ahora constrúyete. 

Yo solo quería cambiar de aires, 

no necesitar de tí, 

si quiero respirar también. 


Dices que no dependes de nadie, 

pero eso solo lo dices, 
pa' pensar que te quieres lo sé. 


Ya no puedo contenerme, 

con tenerte ya está bien. 



Yo sé que me miras pero no me ves. 

Yo quería tu parte, no partirme en cien. 

Tú prefieres: "aquí quedo" a "quédate". 

Yo prefiero antes la herida que la piel.
 

Yo digo mañana, todo saldrá bien. 

Tú sigues diciendo no olido el ayer. 

A ti te siguen matando dudas, 

y yo con la alma desnuda, 

diciéndote vísteme. 



Vísteme. 


sábado, 24 de diciembre de 2016

Un año más y uno menos.

Hace un año por estas fechas, estaba en el mismo sitio que ahora, pero totalmente diferente. Es como si no hubiese cambiado nada y a la vez hubiese cambiado todo. Sigo siendo la misma. No creo en esa expresión de "año nuevo, vida nueva". Por mucho tiempo que pase, todo depende de nuestro estado de ánimo y la manera en la que nos tomemos las cosas porque vamos a seguir teniendo la misma vida.

Dije que 2016 iba a ser diferente, que iba a cambiar y parecía que había empezado bien pero, como siempre, termina mal. Pero sin embargo si me paro a pensar, estoy en el mismo punto de siempre, sentada en el mismo banco y esperando lo mismo y a la misma persona. Aquel día llegó, por suerte, pero no creo que esta vez llegue a mí.

Siempre me han dicho que a la suerte hay que ayudarle, pero no me creo capaz de hacerlo porque no creo capaz a la suerte de acercarse siquiera a mí.

Tenía muchisimas ganas de que llegaran estas fechas. Son muy importantes para mí porque es el reencuentro familiar, de amistades que llevo incluso años sin ver, es maravilloso. No entiendo a la gente que dice que no le gustan estas fechas, aunque lo respeto, no entiendo como me gustan tantísimo y ellos las odian.

Puede ser que me haya distanciado de mucha gente, pero si ellos son a los que llamo "amigos" no debería ocurrir nada. Es fantástico el reencontrarse con alguien después de meses y que esa persona siga igual que siempre contigo. Lo he sentido en mis propias carnes y en ese momento descubres que l@s vas a tener para siempre y que, aunque el tiempo pase, todo va a ser igual.
He revisado las entradas de hace un año y me hace gracia porque, en cierto modo, no he cambiado absolutamente nada. Lo único que he hecho en vez de avanzar y crecer, he retrocedido. O eso creo.

Hace una semana cuando la ví aparecer detrás del sillón no me lo podía creer. Casi 5 meses sin verla, acostumbrada a tenerla todos y cada uno de los días conmigo. La abracé como creo que no he abrazado a nadie nunca. No nos hizo falta decir nada. Simplemente la abracé. Las lágrimas no paraban de salir de mi corazón, supongo que de emoción, de añoranza. Pero aún creo que no se ha hecho una idea todavía de lo que la he echado de menos y cómo duele pensar que en una semana vuelve a irse, para 6 meses. Si he aguantado 4 meses a regañadientes, ¿cómo voy a poder aguantar sin verla dos meses más? Y lo peor, no es eso. Lo peor es que tras esos seis largos y tortuosos meses y tras jugarme mi futuro, un mes más tarde de que ella vuelva, me voy. Durante once meses enteros. Finlandia. No sé si me asusta más el no conocer nada del país, ni siquiera su idioma, ni costumbres, ni forma de vivir... Nada. Puedo tener suerte, o simplemente que vaya muy mal y ahora mismo estoy en la segunda opción. Mi familia me apoya como siempre pero no me parece necesario. Tengo que concienciarme y aún así dudaré cuando llegue el día. Todo el mundo me dice cosas buenas del país, o que me van a echar de menos pero creo que no son conscientes de la cantidad de cosas que van a pasar aquí estando yo, la cantidad de cosas que me voy a perder y lo mal que lo voy a pasar allí.

Mi futuro está en mis manos y no tengo ni la menor idea de cómo voy a salir sana y salva de todo este proceso. Creo que cuando llegue al final no me lo voy a creer. Creo que tiene que llover mucho para que yo llegue a sonreír como lo hacía cuando tenía tres añitos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Echarte de menos.

Creo que no imaginas lo que se te puede llegar a echar de menos aquí. Ya no me acuerdo de lo que era despertarme con tu música y regañarte porque me has despertado y que me cojas para bailar, contando con que eran las 7 de la mañana. He perdido la cuenta de las veces que he puesto un cubierto de más en la mesa para comer y he tenido que volver a guardarlo en el cajón por darme cuenta de que hoy tampoco comías con nosotras. Cada llamada por skype es mas dura, cada despedida de: "Ya hablaremos cuando puedas"- duele más.

Tengo tantísimas cosas que contarte, tantísimas cosas han pasado desde que te fuiste y es como si hubieses estado en cada una de ellas porque no ha habido momento en el que no has estado presente.

Hace cuatro meses ya y parecen siglos. Dicen que siempre sufre más el que se queda que el que se va. Y joder, no sabes cuanta razón tiene. No sé si lo estaré llevando peor o mejor que tu, pero muy mal tienes que estar para saber como lo estamos pasando aquí.

Llevo contando los días desde aquel día que me despedí de tí con aquel abrazo, con aquel te echaré de menos y un 'no voy a llorar' secándome las lágrimas. La cuenta atrás se hace cada vez más dificil, cada día que pasa, es más complicada la espera. Voy tachando los días en el calendario y parece que no llega el día, quedan todavía 11 días para verte y no sabes lo largos que se me están haciendo. Creo que no me lo voy a creer cuando te tenga conmigo.

Siempre has sido mi apoyo incondicional, la única persona en la que puedo y he podido confiar siempre, junto con la mayor, ya lo sabes. Puede ser que este texto no sea como los de siempre, porque para mí están empezando a cambiar mucho las cosas aunque aún no lo sepas.

Necesito tenerte aquí, ponerte al día y que me despiertes con tu música o que me digas que estoy muy fea con esta cara de culo, que ni siquiera cuando me peleo contigo puedo tener esta cara. Y menos mal que no me ves, porque ya me hubieses puesto la música a todo volumen, sin importarte los vecinos y me hubieses puesto a bailar por toda la casa para terminar abrazadas y riendo a carcajadas.

Dije que no creía que volviese a escribir en un tiempo. Pero tu lo mereces. He escrito a muchísima gente que nunca lo ha merecido pero tu sí. La de siempre, la de verdad,  la que lleva 17 añitos aguantándome y aún así sigue apoyándome. Y doy las gracias a mamá y a papá que nos han enseñado la verdadera importancia de la familia porque no sé que haría sin vosotros. No lo sé.

Te espero.

Te quiere,

Tu hermana pequeña.