lunes, 6 de noviembre de 2017

05/11/2017

Hoy me apetece escribir.

Hoy quería rememorar aquello que anoche no fui capaz de escribir pero que no he dejado de pensar desde hace más de 5 meses.

Hoy, de improvisto, cogiendo el maquillaje para taparme estas ojeras que me persiguen, te he vuelto a encontrar. No esperaba que llegases a mí de esa manera porque pensaba que ya no estabas tanto en mí, pero madre mía. Ha sido como una oleada de tí, tu olor, como si me hubieran venido a la mente esas tantas veces que hemos hablado de que tiene suficientes pulverizaciones como para sobrevivir todo el año usando una cada 10 días. Como si por unos segundos hubiera vuelto a aquel día, a aquella última noche juntos, la pulsera, el libro, tu colonia, tú y yo. Aquel momento en el que me diste todo aquello que necesitaba y aquel momento en el que me apoyaste como nadie aunque fuese en contra de lo que ambos queríamos, pero teníamos asimilado.

Hoy vengo a darte las gracias de nuevo, porque aún sin saber siquiera lo que piensas o sientes, me gusta creer que te acuerdas de mí aunque sea un poquito. Mi familia y amigos piensan que no estoy disfrutando y que estoy, como decís, "metida en mi vida allí" y eso no es así. Si estoy aquí y si he venido aquí sabiendo que no puedo cambiar donde estoy ni puedo cambiar el volver, voy y estoy disfrutando, no quiero que lo dudéis aunque lo hagáis. Pero eso no quita que piense en tí y que te recuerde cada 5, cada 26 y 27 de cada mes. Pero no es malo el recordar, no es malo el pensar esos pedazo de momentos que hemos pasado juntos y que recuerdo con tantísimo amor y felicidad como la que sentí en ellos. Espero de corazón que estés disfrutando como nadie este año porque sinceramente te lo mereces. Sabes de sobra cómo soy y sabes de sobra que te lo digo de corazón, solo quiero que si lo haces, no te preocupes.

No estoy mal, sinceramente pensé que estaría peor de lo que estoy, solo son estos días cuando más me gustaría que estuvieras a mi lado, conmigo, o simplemente escuchar tu voz de vez en cuando, saber de tí, el como te va, si ha pasado algo interesante esta semana o si no, si has pasado un buen finde o si te espera una buena o mala semana, si te has despertado de mal humor, si estás contento, si has hablado o te has cruzado con alguna de mis hermanas y te han dicho algo o si no...

No sé, son tantas cosas las que echo de menos de tí, pero también me gustaría contarte todo lo que me pasa aquí, que cada vez estoy mejor, que os echo de menos a todos y mi sitio allí pero que aquí estoy empezando a hacer mi vida de verdad y me encanta, que la gente es buenísima conmigo, que he hecho super buenos amigos, que voy a tener mi propio grupo en la academia, que voy a jugar a ser profesora de verdad pero sin jugar, que les gusto como persona y como bailarina, que mi hermana de aquí está en España y que vienen españoles aquí una semana en Enero, que le estoy cogiendo gusto al gimnasio y que cada vez voy mejor, que el chocolate de aquí me pierde más de lo que lo hace el de España, que la última fiesta en la que he estado he conocido a gente maravillosa que ya sabía de ellos pero no había valorado hasta ahora, que bailamos muchísimo sabiendo lo que a mí me gusta bailar y más bachata, salsa, que los latinos me están enseñando a bailar bien y que son personas increíbles.

Pero no me siento mal ni nada por el estilo por echaros de menos, simplemente sé que es normal y que lo voy a seguir haciendo pero ya no tanto porque estoy empezando a encontrar a gente maravillosa que me hace despejarme los días malos, y hacerme disfrutar muchísimo más de los días buenos, hoy aunque piensen que no, es un día muy bueno aunque podría ser mejor con una llamada tuya pero es decisión tuya, y tienes que hacerlo cuando de verdad lo sientas, no cuando yo te lo diga, yo lo he pensado muchas veces pero no lo he hecho por miedo a que no quieras, o no sea el mejor momento, o simplemente no te apetezca. Por eso, cuando quieras sabes donde encontrarme y sabes que estaré.

Gracias por enseñarme lo que es la felicidad.

Muchísimas gracias por apoyarme en esta increíble experiencia,

Gracias por haberme enseñado a disfrutarla.

Pero me gustaría saber de tí.

Tu me enseñas que se puede querer lo que no ves.

Feliz 5.

lunes, 30 de octubre de 2017

Nada especial.

Ayer fue una de las noches más felices de mi vida.

Fue un día corriente, no esperaba nada especial ni nada que me sorprendiera, pero sin tenerlo planeado, como cualquier domingo hablé con mis hermanas por skype. Empezamos a hablar poniéndonos al día como si fuera una llamada corriente, simplemente porque nos echamos de menos y nos necesitamos un ratito de vez en cuando. Mi hermana mayor estaba hablando con mi hermano porque decía que yo no le respondía a sus mensajes y es que al enviarlos a mi número español, no me llegan porque tengo el finlandés. Le dijo que estábamos haciendo skype y que si quería podíamos hacer llamada grupal y hablar los cuatro, cosa que no hacíamos hacía mucho tiempo. Tras unos minutos lo añadí a la llamada y le vi la carita. Me encanta. Llevo derretida por él los 13 años que llevo conociéndolo, está guapísimo.

Después de que nos preguntara a todas como estábamos, de hablarles en inglés por primera vez y que se emocionaran porque no sabían que hubiese avanzado tanto con el inglés, le preguntamos que cuando decidiría irse a vivir a España. Me esperaba un no sé, algo indefinido como las últimas veces que hemos hablado con él, pero no. Para mi sorpresa, ya había mirado casas, le gusta mucho un piso y para Enero o Febrero en cuanto termine de cerrar su vida en Estados Unidos y antes de la boda de mi prima en Abril, viene a España. Mi hermano mayor, después de 13 años definitivamente ha decidido venirse a vivir a España.

Increíble.

Sin palabras.

Con lágrimas en los ojos le dije que no podía creérmelo y que no podía estar más orgullosa y más emocionada por él y por nosotros. Al fin podíamos estar toda la familia junta de verdad y que rehaga su vida aquí con su familia de verdad y con la persona que pueda encontrar, pero juntos. No paro de imaginarme la vuelta viendo a toda mi familia y a las personas más importantes de mi vida esperándome en el aeropuerto, se que queda mucho tiempo y sé que puedo disfrutar muchísimo este año y sin duda lo voy a hacer, no estoy triste ni quiero volver ya, pero simplemente estoy muy emocionada porque podremos hacer todo lo que siempre hemos querido juntos y no a tantos kilómetros como hemos pasado todo este tiempo. Cada despedida se hacía más difícil y ahora ya no harán falta más. Podremos ir a visitarlo a Cádiz, podremos pasar nuestros cumpleaños juntos, podremos contarnos las cosas a la cara y no tardar tanto tiempo en hablar.
Estoy super contenta ahora mismo. Mi hermano se va a mudar a España en unos meses y definitivamente le he dicho a toda mi familia en esa llamada la carrera que voy a hacer después de mucho tiempo pensándolo y después de muchas dudas, se que no me voy a arrepentir.

El día que había empezado "normal", se ha convertido en uno para recordar.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Gracias, pero esto no es una despedida.

Tras haberlo pensado mucho me he decidido.

Estoy decidida a disfrutar, a ser feliz y a vivir esta gran experiencia que el pedazo de familia que tengo me ha brindado. Estoy decidida a que este año me cambie la vida y también como persona. Estoy conociendo a gente maravillosa, se que tengo mucha gente maravillosa en casa y se que a los de verdad no los voy a perder y por supuesto a tí, tampoco. Porque disfrutar no significa beber hasta perder la conciencia y coger a la primera persona que pase por mi lado. Significa vivir cada segundo y aprender de todas y cada una de las cosas que estoy viviendo en este momento porque como dice la canción, solo se vive una vez.

Tengo una familia de acogida maravillosa, que me cuida y que espero ser una parte de ellos cuando termine este año porque ellos, aunque no lo sepan, ya son parte de mí. Una argentina que no puedo querer más aunque solo llevemos conociéndonos poco más de dos meses, una finlandesa que me ha dicho que me ha echado de menos esta semana que no nos hemos visto y me ha derretido completamente, una alemana que me pone de los nervios pero de la que me voy a llevar el recuerdo, un finés que me vio la cara de ilusión al decir que no podía tener más ganas de ir al baile y sin dudarlo me dijo que él sería mi pareja, mis tres finlandesas que son el alma de la fiesta y me llevan siempre con ellas, mi jugador de floorball que no se como le he podido coger tanto cariño aunque aquí no se muestre, una chica como el azúcar porque no he visto carita más dulce que ella y varios pendejos pero el más importante aquel que me enerva cuando pega gritos jugando a los videojuegos pero que me mira, me sonríe y cada vez me dan más ganas de ser como su hermana.

Muchísima gente.

Muchísima que me hace feliz.

Pero todo esto no significa que me vaya a olvidar de vosotros. De mi familia real a la que quiero más que a mi vida y echo de menos. Mis padres que nunca se han separado de mí y que me han llevado de la mano pero ahora me toca a mí hacer mi propio camino. Mis hermanas, mis dos tesoros, mis ejemplos a seguir, esas manos que me han sacado del fondo del pozo tantas veces cuando me ahogaba, que me entienden siempre pero que siempre van a ser sinceras conmigo, a las que quiero más que nada y las que me han hecho ser como soy hoy en día. Mi hermano mayor, que me robó el corazón con 5 añitos y a pesar de toda la distancia que nos separa eso no ha sido ningún impedimento para saber que es mi debilidad. A mis mejores amigas que ya sabéis de sobra quienes son, que seguís ahí para mí hasta a 3400 kilómetros de distancia, que me secáis las lágrimas hasta viéndonos en una simple pantalla y que pase lo que pase y el tiempo que pase, se que seguiréis. Mis hermanas pequeñas: Córdoba y Alcalá, mi mejor amiga, la hermana de la locura y mi hermano y mi marido a la vez: Granada, que aunque lleve mil sin hablar contigo te echo de menos y nunca te olvido y a mi mejor amigo, ese que siempre sabe cuando sacarme una cerveza y el que siempre está en medio, hasta en mis 18, no sé ni de qué manera pero me encanta.

 De mi segunda familia y sobre todo, de tí mi amor. Aunque no estés ahora, como siempre te digo y no me cansaré de decirte, esto no es nada para nosotros, lo sabemos. Gracias por estos meses y por los que me quedan por escribirte. Gracias por ser como eres y por enseñarme tantísimo en tan poco tiempo. No se si me lees pero si lo haces no me lo digas y si no lo haces, ya te lo enseñaré cuando vuelva.

Solo me queda decir que gracias a todas las personas que se han preocupado por mí y a las que lo siguen haciendo, a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que me han aportado algo en la vida, gracias por aparecer en ella.

Y por último, gracias a mí. Por crecer y aprender de cada paso, cada error, cada respiración y cada lección. Por no perder ni un minuto más y por ser yo misma siempre porque lo siento para el que no le guste pero soy como soy porque soy de donde vengo y no puedo estar más orgullosa de ello.

Gracias y

Nos vemos pronto
Esto no es una despedida.

lunes, 23 de octubre de 2017

Necesito.

Necesito escribirte para dejar de llorar y despedirme de tí.

Te dije en aquella llamada que confiaba en nosotros, siempre te he dicho que confiaba en nosotros o al menos yo lo hacía pero parece que no ha sido suficiente. Intenté hacerte cambiar de idea pero no pude hacer nada porque lo decidiste tu sólo. Ni siquiera me dejaste la oportunidad de repetirte una vez más que todo iba a ir bien, que estoy enamorada de ti y que podíamos hacerlo, pero no.
Me dijiste que sería mejor para mí, que iba a poder disfrutar de verdad y que todo iba a ir mejor, pero sinceramente no veo que nada haya mejorado.
No había nada que mejorar. Estoy conociendo a gente increíble y estoy disfrutando esta gran oportunidad que me han brindado pero desde aquella llamada, nada va mejor.
De hecho, al contrario, ha empeorado. No había nada que mejorar, simplemente el hablar más entre nosotros o al menos yo lo veía así. Pensaba que hablando un poco más estaríamos mejor porque con el simple hecho de escuchar tu voz, todo iba mejor para mí, era un poquito más de fuerza para seguir, para tirar para adelante unos meses más y ver la vuelta más cerca.
Sabía que esta experiencia no estaba hecha para mí, pero por ahora me ha dado la mejor amiga que puedo tener que es lo que más voy a echar de menos de Finlandia, he conocido a gente maravillosa y que intenta ayudarme pero sabes de sobra que el único que lo conseguía eras tú y te has ido. Te dije que te necesitaba aunque sea a 3400 kilómetros y con cuatro mensajes al día. Solo necesitaba una llamada cada fin de semana, como si nos viéramos, como si estuviera allí contigo y todo fuera bien, solo te necesitaba.

Y ahora ya no estás. Ni ya somos ni estamos.
He perdido la cuenta de las noches que llevo llorando mirando nuestras fotos y de las veces que he pensado en por qué yo podía conseguirlo y tú no. En por qué sigo pensando que podíamos conseguirlo y tú simplemente te rendiste a la primera de cambio. Como tú me dijiste en la última llamada, estamos hablando pero no, estabas equivocado, estabas intentando excusarte cuando ya habías decidido lo que ibas a hacer sin esperar a hablar conmigo. No estábamos hablando, me estabas haciendo el cuerpo al mal trago y a lo mal que lo iba a pasar el tiempo que me venía encima.
Espero que de verdad creas y sea mejor para tí, porque para mí ya te digo yo que no es o al menos no lo está siendo y no creo en que lo vaya a ser, pero el tiempo me lo dirá.

No estoy enfadada, ni te estoy reprochando nada simplemente esperaba mucho más de nosotros. Cuando hablamos del tema antes de que me fuera, estuvimos hablando de que este año iba a acelerar las cosas, o lo dejábamos, o nos hacía más fuertes pero claro, ahí entra el intentarlo porque si no se intenta no importa el destino. Las cosas van bien cuando alguien hace que vayan bien, cuando uno mismo lo intenta y lo consigue. Pero en cosa de dos, yo sola no lo puedo intentar.
Hemos estado juntos en todo momento, he confiado más en ti que en nadie. Y fuimos el primer nosotros que sentí de verdad. La primera persona de la que me he enamorado y lo siento muchísimo por los corazones que pude romper antes de tí pero lo que he sentido por tí en un par de meses no lo he sentido con nadie en años.
Sé que te dije que no iba a pasar nada si nos separábamos, que voy a volver a por tí y lo haré, pero no sé de que manera nos volveremos a ver.
Te echo muchísimo de menos, no sé como lo haces ni sé como lo haremos pero se que volveré.
Te lo prometo mi amor.

Pero si es tu decisión, la respeto. Solo espero que cuando vuelva nos sentemos a charlar con una de mis estrellas que tanto añoro en los sábados y viernes noche, que nos pongamos al día y espero que nada haya cambiado entre nosotros, confío en que nada lo haga y si lo ha hecho, ya lo arreglaremos.

Vuelvo, pero espérame.

Te quiero.

martes, 26 de septiembre de 2017

Si..., ¿y qué?

Desde aquel primer día, que tuvimos aquella conversación, en aquel lugar supe que habías dejado huella más de lo que imaginabas, en caso de que lo hicieras.

Si siquiera hubiera imaginado todo lo que nos esperaba por delante, me hubiera dejado encontrar mucho antes.

Si hubiera sabido que correrías tras de mí a las siete de la mañana después de toda la noche bailando, hubiera guardado ese día en una cajita para poder rebobinarlo cada noche y poder recordar aquella sensación que me persigue desde que entraste en mi corazón.

Si hubiera sabido que ese beso iba a calarme tan profundo, lo hubiera saboreado un poquito más.

Si hubiera sabido que estos meses se iban a pasar tan rápido...

Si hubiera sabido que llegabas, no me hubiera ido.
Pero si no me hubiera ido, tal vez, ni siquiera hubieras llegado.

A cuatro meses de nuestra noche, me gustaría recordarte aquel día. 

Aquel día que empezó con la ilusión de la graduación de mi mejor amiga, la ilusión de hacer de ese día uno de los más felices de su vida, o el que más. La ilusión de volver a mi verdadero instituto y la melancolía de no haber terminado dos de los años más importantes en él y con ella. La ilusión de graduarme en el mismo instituto que los dos pilares más importantes de mi vida. La ilusión de maquillarla, de peinarla, de hacerla sentirse como una princesa, de hacérselo pasar tan bien, que recuerde ese día todos los días de su vida, algo que por desgracia, no ocurrió en la mía. Me sentí como una princesa, porque tengo, por suerte, la mejor familia del mundo. Pero no es mi caso, es el recuerdo de aquel día.

Esa ilusión me llevó a no separarme de ella en todo el día, fui con ella a la explicación de la graduación, a ver a su madre, a comprar, a todo. Y después, quería ir a tomar algo con Ángel y los acompañé cuando dijo que se lo podían decir también a David, y por qué no, habíamos pasado muy buen rato en cruces y en su cumpleaños y teníamos bastante confianza como para hablar de cualquier cosa. Sin saber por qué, teníamos la suficiente confianza como para todo.

Después de lo que para mí era una cerveza reglamentaria, ellos se terminaron las 3 cervezas que para ellos son las reglamentarias y a partir de ahí ya...O así me lo explicaron.
Después de ellas con su tapa compañera, me fui a casa a comer con mi abuela, fui a casa de mi mejor amiga, la maquillé y se vistió y fui a arreglarme yo. Me daba igual si no me daba tiempo a estar perfecta, obviamente quería estarlo, pero no era mi ocasión, no era yo la que tenía que brillar, era ella y aunque no era consciente todavía, él también.
Después de verte subir a aquel escenario aquellos segundos, supe que iba a recordar aquel día mucho tiempo.

Tras aquella increíble ceremonia, llegó las cervecitas de Pepe. Hablando con todo el mundo, fotos con todo el mundo, alegría, risas y Loli. Yo muerta de vergüenza y Loli hablándome, lo que tampoco sabía era que aquella mujer tenía mi corazón en sus manos y lo había tenido en su vientre hacía 17 años y 364 días. Increíble mujer, magnífica, brillante, cariñosa... No hay palabras que existan para definirla, bueno, sí. Madre.

Por consiguiente, la cena, vino aquí, lambrusco allá, jarrita de cerveza... paseito por allí paseito por allá, ganas de encontrarte...

Y después de la cena, el salir a tomar el aire. Lo mejor que pude hacer aquella noche. María, como si lo tuviera todo calculado, empezó con las fotos. 'Hazme una foto con mi mejor amigo MA' me dijo, y por supuesto, se la hice. 'Y ahora con mis mejores amigos' y por supuesto, nos la hicimos. Y por último, 'y ahora mis dos mejores amigos'. Después de aquella foto y de que María desapareciera, nos pusimos a hablar. Llegó un momento en el que no quedaba nadie fuera y no me había dado cuenta de que estábamos solos.

Después de hablar un rato y quedarnos sin conversaciones por sacar nos metimos en el hall, nos sentamos con los que estaban allí y hablamos y reímos hasta que nos quedamos solos.
En ese momento me dí cuenta de que no había persona en la que confiase más que en tí. No había persona que me hubiera demostrado más en tan poco tiempo ni me hubiera abierto su corazón en las manos para ver todo lo que sentía.

Te dije, con todas las letras que no recaería y tú sabiendo que no lo haría, o con la esperanza de que no lo hiciera te apostaste 4 chupitos conmigo porque para apostarme un cubata, no me apuesto nada.
Sabía que no lo haría, por ti, por mí, por ella, o por la de veces que he hecho el gilipollas.
Después de enfadar a una ''amiga'', y con ello, a tres, bajamos a bailar. Después de ese cubata, de irte en el autobús antes que yo y después de no separarme de mi mejor amiga, nos fuimos. Aquel zulo que tanto me dió en una noche.

Creo que entre los malos chupitos que contigo fueron los mejores que pude probar en mi vida, tequila del malo... y el que no quisieras bailar conmigo, todo estaba más que claro.
Me voy a saltar la parte en que intentan arruinarnos la noche porque después de sentir tanto en una noche tan perfecta, eso ya no cabe. Te dije que no recaería y te lo prometí y te recordé que cuando prometo algo, es de verdad. ('Te prometo que haya quien haya, y se interponga quien lo haga, vuelvo cariño. Volveré a por tí.' Te recuerdo)

Después de la fiesta siempre vienen los churros, con sabor amargo por desgracia y con ello el final de la noche y la despedida. Dos besos, dos besos que me supieron a poco. A despedida, a ya no vamos a tener más oportunidades como esta, a miradas que dicen ven, que te quedes, que no te vayas. Hazme caso, yo sé de esas.

Despedida y para casa rogando que me diera la vuelta y que vinieses tras de mí, pero después de girarme y ver como te ibas, simplemente seguí andando. Hasta en el momento en el que escuché a alguien corriendo detrás de mí, casi iba a girarme cuando noté una mano en mi brazo que me dió la vuelta, mi corazón iba a mil por hora, me miró a los ojos y me besó. Sin siquiera tener tiempo de reaccionar te besé porque sabía que eras tú, porque no había otra persona que pudiese besarme de esa manera y que después de aquel beso me dijera que llevaba esperando este momento toda la noche. Aquel beso fue mio. Aquel momento fue nuestro. Y a partir de aquel sentimiento, somos nuestros.


Desde aquel momento no puedo dejar de pensar en tí. En lo que me hiciste sentir aquel día y lo que ha crecido desde que empezó nuestra aventura juntos. Digo aventura porque no he dejado de descubrir cosas a tu lado. Cosas de mí, de tí, de la confianza, de la pareja, del amor y sobre todo, de lo que se puede sentir simplemente viendo a esa persona durmiendo a tu lado, y soñando con que se pare el tiempo y que no nos separemos nunca.

Cada noche, cada día, cada mañana, cada tarde juntos ha sido un momento imprescindible en estos meses y sé que no es mucho tiempo, pero es que hablando de nosotros no hay reglamentos. Habiendo estado muy poco tiempo juntos nos separamos a 3300 kilómetros,

¿y qué?

sin ni siquiera llevar un mes juntos ya conocías a mis padres y le ayudabas a mi madre a sacar la compra del coche,

¿y qué?

si llevamos planeando el futuro mes de junio los 4 meses que llevamos juntos,

¿y qué?

si he sentido el cariño de tus padres más que si quiera mis propios tíos,

¿y qué?

si te quiero,

Y qué más da lo que digan, si te quiero
y qué más da quien se interponga, si te quiero
y qué más da cuanto tiempo pase, si te quiero
y qué más da dónde estaremos, si prometí que vuelvo
y te quiero.

Feliz noche.

26/09/2017

martes, 19 de septiembre de 2017

A mí.

He vuelto y volveré.

He vuelto a escribir y a escribirme, he vuelto a leerte sin quererlo y por casualidad y me has repugnado más de lo que esperaba.

Hoy te escribo a tí, como siempre y para no volver a hacerlo. Hoy me despido del último respiro que quedaba de tí en mi mente, porque de mi corazón volaste hace ya tiempo.

Hoy me escribo a mí para recordarme que no puedo sentirme más completa, lejos, pero completa.

No voy a empezar escupiendo reproches como un día hice. No voy a hablar de tí porque un día gasté todas las lágrimas que me quedaban para tí y decidí irme.

Aquel día tenía claro que iba a rezar tu regreso hasta que me dolieran las rodillas, aún sin creer en aquello que guarda el cielo pero creyendo en el que me prometiste.

Nos prometimos poesía, amor, Londres, Málaga y un viaje a Nueva York, pero es tarde.

Es tarde para mí y para nosotros. Me dí cuenta de que nos espera un nuevo mañana pero no juntos, y ese nuevo mañana, ha llegado.

Por eso quiero escribirme, para recordarme de que nadie muere por nadie, yo teniendolo claro y tú pensando que moriría.

Hoy quiero despedirme de tí para no volver a hablar de tí o para hacerlo sin ningún sentimiento hacia tí, sea bueno,  o malo. Esta mañana te he leído por casualidad y sin querer y es la última vez que voy a hacerlo. Porque no sentía nada por tí, quizás cariño por lo importante que has sido en mi vida y porque he crecido prácticamente a tu lado y me has enseñado muchísimas cosas pero tras esos segundos que he gastado en leer a ese maravilloso poeta que no he leído muchos reproches en sus letras, pero que esa página estaba llena de palabras vomitadas de tu boca. Pensé que íbamos a ser maduros y que como tú decías, somos mayorcitos para andarnos con niñerías y yo ya estoy cansada de eso. Ya ni siquiera eres alguien en mi vida. Dejaste de serlo hace tiempo pasando a ser simplemente un recuerdo, una etapa de mi vida, pero ya, ni eso. No te voy a pedir perdón, no me arrepiento de nada, me arrepiento de no haber descubierto la felicidad antes que la vida me tenía guardada y estoy completa.

Siempre he sentido que me faltaba algo más o alguien más en mi vida, pero ahora sé que no. Me faltaba librarme de aquello que no me hacía bien y coger todo aquello que me hace feliz y encontrar a alguien diferente. Y me llena nadie sabe cuanto, y me hace feliz, y me es imposible no quererle y lo quiero, muchísimo.

Por eso me despido de tí, por si en algún momento se me ocurrió volver a pedirte perdón por algo que no era mi culpa, o por si esto podía quedar bien pero desde el principio estaba visto que no y ahora lo confirmo.

Me fui y volveré, pero no por tí, ni a por tí.
Sino por mi verdadero primer amor el que aún estando a 3.300km me apoya y me hace feliz cada día.
Hasta nunca.

lunes, 18 de septiembre de 2017

1 mes.

Joder, sí que hace tiempo, ¿no?

Ha llegado el momento de volver y como siempre, bajo el subsuelo.
Esa montaña rusa que decía que era mi vida, ahora se ha empinado más y ya no veo el suelo desde aquí arriba. El problema no es no verlo, el problema es que me acecha la caída. Que la cuerda que sujeta mi vida se está rompiendo y no creo que aguante mucho más.
Ha llegado el momento de ser sincera y decir lo que siento, como siempre escribiéndolo en este papel porque no me quedan paredes a las que gritarle que necesito a alguien. Me quedan este boli y este papel donde escupir todos estos sentimientos que llevo guardando por no poner mal a mi familia y a todos los seres queridos que sé que se preocupan por mí.
Ha llegado el momento de renovar y tirar todo aquello que no me sirve, de ser feliz por y para mí. Tratando de hacer felices a aquellos que provocan lo mismo en mí, cuidar porque querer quiere cualquiera.
Vengo a soltar todo aquello que no solté la última noche de verano que no era consciente de que me quedaban 365 días tan lejos de todo aquello.
Aquella noche, me sentí llena. Completa. Tenía alrededor de la mesa todo lo que necesitaba en mi vida exceptuando cinco personas más. Tenía aquellas dos personas que cada vez que recuerdo sus miradas en aquella despedida se me parte el corazón. Tenía a los pilares de mi vida que son los que han hecho que hoy sea como soy. Tenía al amor de mi vida a mi lado. Y tenía a aquellas dos personas que yo siempre digo que las quiero más que ellos a mí pero no hay grado de amor para cuantificarlo.
Hoy como cada noche me acuerdo de ellos y les digo que los echo de menos. Que necesito un ay de los nuestros, un beso a cinco bandas, una pelea entre marta y papá, una mamá intentando pacificar el momento y a laura pidiendo silencio porque no se entera de lo que están diciendo en CSI. Necesito un beso de los nuestros, que sabes que sólo siento yo y que sólo sientes tu. Necesito un baño contigo, un qué me has hecho, un qué voy a hacer yo sin tí y un te voy a echar de menos.

Creía tener bastante asimilado que esto iba a dejar huella en mí y que iba a echarlos de menos, pero se me ha ido de las manos ya y sólo llevo aquí un mes. Estoy cansada todo el tiempo, necesito mimos siempre y aquí nadie nunca está dispuesto a darlos y no creo que si los dieran fueran como los que yo necesito, pero al menos sería algo. Creía que ocupándome no iba a pensar tanto en que los echo de menos pero es imposible. Es realmente imposible.

Me he repetido tantísimas veces que aproveche, que esto solo pasa una vez, que no voy a volver a tener esta pedazo de oportunidad de estar en Finlandia, estudiar su idioma, conocer muchísima gente, poder hacer de profesora de danza, ir a todas las clases de danza gratis que me han brindado en una academia sin siquiera conocerme, tener una nueva familia y hacer que formen parte de mi vida...
pero no puedo parar de pensar en que mientras yo estoy aquí lamentándome, porque me es imposible no hacerlo, el mundo sigue girando y aquellas vidas que dejé a 3.300 kilómetros siguen su camino sin mí. Que llegará un momento en el que se acostumbren a vivir sin mi, a no ponerme un cubierto en la mesa, a no darme un beso de buenas noches que siempre he necesitado, a no llevarme al conservatorio, a no cuidarme cuando esté enferma, a no besarme, a no abrazarme, a no tenerme...
Soy drástica y dramática y todo lo exagerado que se pueda decir, pero he llegado a ser tan sumamente feliz este verano con todas y cada una de las personas que me rodeaban, que no quiero que eso cambie. Quiero volver y que todo esté igual. Que mis abuelos sigan conmigo, que tenga a las mejores amigas del mundo siempre que las necesito, siempre que me necesiten y cuando no, también, que Marta me diga que deje de ser tan peguntosa pero luego esté siempre siempre siempre para darme un abrazo cuando lo necesito, que Laura me pegue palmetazos en el culo y que no le guste que me enfade y luego se los devuelva y se enfade conmigo pero siempre siempre siempre va a ser mi ejemplo a seguir y junto con Marta, el pilar de mi vida; Que mis padres sigan preguntándome todo tipo de cosas y yo siga respondiéndoles la verdad porque me han enseñado que la base de cualquier relación es la confianza, me han enseñado a ser persona, a querer, a perdonar y a no empezar una pelea pero sí terminarla, a que papá me de esa cadena de besos que tanto nos gusta y que me sobetee todo lo que quiera porque me encanta, a que mamá se tumbe en el sofá después de todo el día trabajando y simplemente tenga esa carita de masaje de pies y que se lo dé así porque sí, porque me apetece verla descansando, que le de esos besos de vaca que tan poco le gustan y que me busque después para vengarse de la misma manera; Que David esté para apoyarme siempre, que sea tan sincero como es siempre conmigo, que confíe en mí y yo en el tanto como lo hacemos, que no tengo miedo de decir que se ha convertido en el amor de mi vida en cuestión de meses, que me ha hecho sentir más que nadie, que confío en el como en mi familia, que su familia me haya aceptado como soy en la misma y que sean tan buenos conmigo como lo son...
Son muchísimos factores que me han hecho tan feliz y que ahora echo muchísimo de menos.
Pero sólo quiero recordar que tengo billete de vuelta, que no es un adiós sino un hasta pronto, que las lágrimas caen y nosotros nos levantamos, que volverán a caer pero serán diferentes, nunca las mismas y nosotros no seremos nunca los mismos.

Ni yo tanto que digo seré la misma, pero vuelvo.

Lo repetí muchísimas veces en verano y ahora no va a ser menos.

Os lo dije hace un mes y os lo repito, vuelvo, esperadme un poco más.

Os quiero.

18/09/2017