miércoles, 4 de abril de 2018

Soy y no soy.

No soy de nadie y de todos. No soy de ningún lugar y de todos. No soy y de vez en cuando, soy.

No soy de nadie, pero todas las personas que han pasado por mi vida tienen un hueco en mi memoria y en mi corazón. Tienen su pequeño espacio dónde siempre van a poder volver aunque no lo vayan ni quieran hacerlo. Soy de mi familia, de los besos de buenas noches de mi padre y los que no son de buenas noches, soy de los ''Malicoché'' de mi madre y de los despertares con amor, soy del ejemplo de mis hermanas y de la confianza que me brindan, soy de mis abuelos, del campo del abuelo Jose María, de las tortas de nueces de la abuela Grego, del: ''¡¡¡capullo bonito!!!'' del abuelo Antonio y de los platos de arroz de la abuela Trini. Soy de mis amigas, de Julieta que sin ella no podría ni haber llegado ni seguir donde estoy, soy de María que me ha demostrado lo que significa el nunca faltar, soy de Laura y de Carla las hermanas pequeñas que nunca tuve, soy de ese estúpido que aguanta mis audios de 13 minutos y aunque sea mala con él, los escucha y está siempre, soy de mi esa caja de sorpresas a la que llaman Poni y que tantas cervezas me debe (acompañadas de nuestras charlas largas y tendidas), soy de mi Maridica que nunca ha desaparecido a pesar de los años y la distancia y soy de tí. 

No soy de ningún lugar, pero mis raíces están en Castillo con mi Pava, mi adolescencia en Alcalá junto con todos los errores que cometí en esa época, los dos años que fueron cruciales para mi futuro en Córdoba junto con el daño que hice a personas que me importaban y me importan, y junto el daño que me hicieron a mí. Y por último, soy de Finlandia. El lugar y momento que me ha hecho cambiar tantísimo y que me ha hecho darme cuenta de lo importante que es el amor propio. Porque las personas van y vienen, pero tú eres el único con el que vas a pasar el resto de tu vida, cada segundo. El lugar que me ha hecho valorar lo que es un abrazo, un beso, un gesto, una simple sonrisa y la importancia de la gente que te quiere y que quieres. El que me ha dado tan malos y tan buenos momentos, pero sobre todo, me ha dado la persona que me ha sacado del pozo en el que me meto cada vez que algo me hunde. Nunca me he definido como una persona sensible y que se hunde por todo, pero nadie me ha visto tan hundida gracias a la familia que tengo y al vínculo tan grande que hay entre nosotros. Y aquí nadie me ha visto tan hundida gracias a ella. Se que mi gente desde España está tratando de ayudarme desde lejos, pero ella me ha hecho cambiar la manera de ver las cosas con solo mirarme y sonreírme. El verte sola, en un país que no conoces, en una casa que no es la tuya, en un instituto en el que nadie te mira y tú simplemente esperando una sonrisa, un sitio en el que tratas de corazón sentirte parte de él, pero nunca lo consigues. Este lugar me ha quitado mucho, pero me ha dado muchísimo más. 

No soy y de vez en cuando, soy. 
Desde pequeñita me han hecho ver que las comparaciones son odiosas y que nunca se va a dar la misma situación en las mismas condiciones como para tener la posibilidad de compararlas. Durante toda mi vida he tomado decisiones buenas y malas, algunas de las que estoy orgullosa de haberlas hecho y otras que me han enseñado para las próximas veces (porque siempre hay una próxima vez). Estas me han hecho crecer y crear mi camino y futuro poco a poco hasta llegar donde estoy y donde tengo planeado llegar. Por ello, nunca me ha gustado comparar, porque no es que todo sea blanco o negro, sino que hay escala de grises y no por ser grises es malo, o más desprolijo, simplemente diferente algo nuevo de lo que aprender. Por desgracia la sociedad en la que hemos crecido está llena de comparaciones como por ejemplo, la danza. La danza ha sido mi vida desde que tengo siete años y siempre ha habido alguien mejor que yo, o alguien con más giro, con más equilibrio, con más empeine, más bonita, más delgada, con más estilo para bailar, con mejor memoria... Pero como siempre amé la danza con mi corazón, nunca me paré a pensar en compararme con alguien y en caso de hacerlo, lo hacía para mejorar y como un nuevo reto más, para seguir avanzando. Otro ejemplo son los idiomas, nunca he sido buena en inglés y siempre me ha encantado el francés y se me ha dado bien, pero el estar en Finlandia me ha ayudado a progresar mi inglés con creces y a conocer el idioma finlandés (que no es nada fácil). Pero las únicas comparaciones que nunca en mi vida he sido capaz de asimilar son entre personas. Una persona JAMÁS es igual que otra, o nunca hace las cosas igual que otra persona. SIEMPRE hay otras cirscustancias, otro momento, otras razones, otras formas de ser, otros pensamientos, otros por qués, otra educación sean o no del mismo país. Dicho esto, otra forma de ''comparación''/''superioridad'' es el poner títulos a las personas o a las sociedades. Como por ejemplo (me ha dado fuerte por los ejemplos): Un país determinado (sin rótulos) que está considerado el país más feliz del mundo, el país que no es racista, el país que tiene la mejor educación, uno de los países más generosos del mundo... y un largo etc. Me encanta este país, pero por encima de eso están mis principios y lo siento mucho pero detesto la hipocresía.
Puede ser que mi manera de ver la felicidad sea diferente a la suya, cuando la mía es estar en familia y con amigos, la suya puede ser estar viendo series en su cuarto, puede ser que no todo el mundo sea racista, pero he visto como la gente te mira raro simplemente porque hablas otro idioma, o por tener otro color de piel, puede ser que la educación sea mejor que en otros países, pero después de estar 15 años de mi vida en colegio e instituto (contando con que he estado en dos institutos y tres conservatorios distintos), yo particularmente no noto la diferencia, bueno sí, te dejan usar el teléfono y usar auriculares siempre que quieras. Este lugar me ha hecho cambiar mucho, me ha hecho quererme y querer a los míos, recordarme que no hace falta querer a alguien que no me quiere, me ha enseñado que siempre los amigos que son de verdad nunca se van de tu lado, me ha enseñado muchísimos valores, me ha enseñado a valorar los momentos compartidos, pero sobre todo esto, me ha hecho madurar y darle importancia a lo realmente importante.
Al fin y al cabo, sigo y siempre seguiré siendo yo, estando orgullosa de donde vengo. 

jueves, 18 de enero de 2018

Despedidas.

Decir adiós.
Decir adiós a veces es menos doloroso que un hasta luego. 

Hasta luego. 
Esa despedida que estas deseando que no sea definitiva. Esa espinita que no deja de doler hasta que deja de ser una despedida pero que duele y mucho. 

Siempre he pensado que una despedida definitiva dolería más que un hasta luego, porque siempre cabe la posibilidad de que todo vuelva a ser como antes o por lo menos soñarlo. Pero esa incertidumbre que nunca te suelta que te hace soñar que está pensando en tí al igual que tú nunca has dejado de pensar en él, que te hace esconderte en esa película en la que intentaste meterte creyendo que sería mejor y sabiendo en el fondo que el final no iba a ser feliz.
Esa incertidumbre que te hace llorar sin derramar ni una lágrima, que te hace gritar en silencio, que te hace estar sola alrededor de mucha gente. Y creo que es una de las peores sensaciones. Sentirte ajena a lo que pasa a tu alrededor, como si no fuera contigo, como si estuvieras siendo parte de algo que no es parte de tí, como si estuvieras intentando ser parte de alguien del cual no eres. 
Como cuando quieres decir algo y no te salen las palabras o simplemente sabes que no debes hacerlo, como cuando quieres acostumbrarte a algo pero no debes, por tu bien o por el de alguien. Como cuando quieres ser costumbre de alguien pero ese alguien no te quiere como costumbre. Siempre me han gustado las sorpresas, pero odio la incertidumbre.

Nunca me han gustado las despedidas, yo he sido siempre más de reencuentros, de reconciliaciones, de abrazos que quitan el aliento y sobre todo de besos robados.
Pero tampoco pensé nunca que dolieran tanto. Hace 5 meses fue la peor, aquellos besos que se me han clavado en el corazón desde que te os salir por la puerta de aquel maldito hotel. Ese que parecía tan bonito pero que guarda una de las despedidas más tristes que he presenciado y de la cual no le he hablado a nadie. Estos 5 meses me han cambiado, no sé si para bien o para mal, pero como ya he dicho, no le he hablado a nadie de esa última despedida y no lo voy a hacer ahora.
He cambiado lo sé, pero sigo siendo yo. Pero esta última semana y la última despedida que he vivido me ha cambiado. No se cómo ni de que manera estas personas se me han calado tanto y se han convertido en una simple semana en tan increíblemente importantes para mí. De ser desconocidos, a contarles como me siento y a decirles quinientas mil veces que los echo de menos.
Antes de esto, me gustaba pensar que estaba en casa, o que mi familia (de aquí) estaba intentando que sintiera que soy parte de la familia y por supuesto lo estoy haciendo. Pero cuando estas personas llegaron, hablé tres palabras con ellos y ya sabía que iba a ser una muy buena semana y que iba a ser muy difícil decir adiós. Y ellos han sido los que me han hecho sentir como en casa. Como si por una semana hubiera vuelto a casa, con mis amigos, con nuestras risas, nuestras clases en el instituto, todas las excursiones de la semana...
Increíble.
Solo tengo buenas palabras para los que han hecho de una simple semana más, una de las mejores de toda la experiencia y por ello han formado parte de mi experiencia. No los voy a olvidar nunca. A Adri, el pesado que sabía la falta que me hacían esos abrazos que sé que tanto me gustan (aunque le dijera que no) y no ha parado de dármelos durante toda la semana independientemente de que yo me intentara separar. A Cristina, esa chiquitina que no sé como ha hecho para hacerme confiar en ella con tal facilidad y que sintiera que es como mi alma gemela con la casualidad que nacimos el mismo día (destino, supongo). A Claudia, que aunque no lo sepa somos mucho más parecidas de lo que cree. A Sergio, que me enamoré de esos ojazos pero sobre todo por mostrarse tal y como es y por dejarme conocer a ese que no deja ver a todo el mundo (por los últimos dos abrazos que no sabe como los sentí). A Raúl, ese que me aprendí el nombre desde el primer segundo que bajó del bus y me escuchó que estaba presentandome en el grupo de al lado para decir: Eh! Que aquí hay más españoles! Para después darme dos besos. Y por las bachatas y los bailes juntos. A Loco Lucas que espero que se le quiten esos pensamientos que tiene, sin nunca perder su esencia, y que le hayan ayudado esos consejos que intenté darle con la mejor de las intenciones. A Moreno, que después de intentar ligarse a mi mejor amiga, le he cogido cariño y todo. A todos vosotros por hacerme sentir en casa.
Por supuesto, siendo con perdón, incluso más importantes, a mis finlandeses. Esos que parecen fríos, que no le dan importancia a los amigos y que pasan buenos ratos contigo y luego no te saludan aunque sepan perfectamente quién eres. A Inka, que sin darnos cuenta nuestra relación ha crecido como la espuma y la considero una muy buena amiga, casi hermana. A Saara, esa cuqui que desde el principio ha intentado hacernos sentir bien, salir con nosotras, bailar, reír... A Niku-Heikki, sin dudarlo, el mejor amigo que he podido conocer en Finlandia y del que no pienso perder amistad nunca. A Eljas que se abrió delante de nosotros pareciendo imposible por lo tímido que es. A Leevi, mi niño pequeño que no tiene ni idea de lo importante que es para mí y de lo que me ha sorprendido gratamente de conocerlo mejor estos días. A Anni, otra cuqui que aunque no lo sepa, me ha encantado saber cómo es y me encantaría mantener la amistad que tenemos y si se puede, mejorarla.

Y por último, a mi mejor amiga. Esa que ha estado en uno de los momentos más complicados que he pasado, la que ha conseguido mantenerme feliz en un país extranjero con gente que no conocía, en el que me veía sola y cuando perdí la ilusión por esta experiencia. Le tengo que agradecer cada risa, cada llanto, cada canción, cada baile, cada fiesta, cada enfado e incluso cada pelea. He aprendido con ella más que con toda la gente que simplemente ha pasado por mi vida de largo. Ella apareció y sé que se quedará, por todos los sueños que nos quedan por cumplir juntas.

He sufrido malas despedidas, una de ellas fue la vuestra, pero el 19 de Junio no me quiero imaginar tener que despedirme de la vida que he creado aquí en tan poquísimo tiempo y con lo importantes que son para mí todas y cada una de las personas que he conocido.

Pero antes de despedirme, me quedan 5 meses que disfrutar.

Gracias a todos.

Felices 5 meses en Finlandia.

martes, 12 de diciembre de 2017

Cartas a Finlandia.

Volvamos a esos poetas que nos devolvieron el aliento, aquellos a los que leo y cada maldita palabra me recuerda a tí. Aquellos que con simplemente escuchar su nombre, me recuerda aquel poema, mi favorito que te he leído tantas veces aunque no estuvieras escuchando. Ellos que me han hecho llorar tanto y ser tan feliz al mismo tiempo. Para aquellos que creen que ahora ya bailo, aquellos que deseaban con tanta fuerza verme volar o aquel que desde el primer día confié en él y ha llegado a lo más alto siendo el mismo, para ese poeta que cree que después de todo, solo queda polvo.

Volvamos a aquellos en los que nadie creía pero como siempre, rara, yo lo hice. Ellos en los que todos veían oscuridad y nada, y para mí eran la luz que necesitaba.

Ellos, él, y tú.

Volvamos a aquel primer libro que me enamoró, aquel Jude que siempre será demasiado moñas y del que yo siempre estaré enamorada. Cuando lo leí, estaba deseando encontrarlo y me lancé a buscarlo pero en el momento en el que paré de buscarlo lo encontré y de hecho llevaba años conociéndolo. Volvamos a aquel verano que nos salvó la vida o nos mató a pedazos.
Siempre he creído en el destino.
Pero espero que el mío no sea lo que dice Sabina de aquellas 500 noches habiendo contado las que quedaban para volver a vernos. No nos hacían falta alas para volar teniendo las ganas que nos sobraban. No necesitábamos palabras cursis para llegarnos al corazón, ni dejarnos cosas en el tintero, eramos más de piel, más de nosotros, más de confianza.
Éramos más de terremotos, de prisas, de aprovechar esos últimos segundos siempre. De momentos, nuestros momentos esos de los que no he parado de escribir desde aquella noche o madrugada. Aquella que se enamoró de nosotros y todavía sigue extrañándonos con la sonrisa de idiota puesta en la cara, más o menos la que se me pone cada vez que lo recuerdo.
Tan atrevidos y tan introvertidos, tan advertido pero desapercivido, tan esperado y tan inesperados. Tan nosotros.

Volvamos a aquel libro que tan solo fue un remedio para arreglar una situación que a ninguno de los dos nos gustaba. Aquella noche de verano, la que iba a ser mi última noche junto a tí y que se convirtió en una de las más felices de mi vida. Sabíamos de sobra que ese libro tenía algo que nos unía, que podríamos identificarnos en los poemas de ese poeta fácilmente y que iba a ser parte de nosotros pero lo que nunca supe, es que iba a calarme tanto y que tu lo harías con él. Anoche, llegué al final del libro, te mentí, te dije que no leería la parte de ''Yo sin tí'' pero lo hice, no podía resistirme. Habiendo leído ''Todo lo que somos'' y en él habernos encontrado, ¿cómo no iba a leer la siguiente parte para encontrarme a mí, o a tí? La leí y releí porque no llegaba a creerme que aquel último poema fuera tan tuyo, tan mío y tan nuestro. No podía creer que aquel título me llegase tantísimo al alma soñando con que tu lo hicieras realidad y no solo se quedara en palabras.
Desde la primera palabra que leí del libro hace ya un par de meses sabía que sería parte de nosotros, pero al leer aquel último... me di cuenta de que era mucho más que eso. No he deseado nunca tanto que algo se hiciera realidad. Que por una vez en todo el tiempo que llevo escribiéndote, causara algo en tí aunque no me leas, que todas las cartas que te he escrito llegaran a la dirección a la que nunca las envié para que recordaras quien fuimos, que este país estuviera un poquito más cerca o que pudiese parar el tiempo, pasar contigo una noche más y volver.

Volvamos a aquellos momentos en los que fuimos tan felices y en los que me hiciste tan feliz con una simple mirada y una sonrisa. Volvamos a mi graduación, ojalá tus 18, a un lunes 5 de junio, a echarte de menos porque pasaba un día y ya queríamos vernos, a la semana de después de selectividad, a mis 18, a las noches mirando las estrellas, a las tardes en la piscina, a las estrellas fugaces, al carro, a la osa mayor y a la menor, a que mis perros te quieran más a tí que a mí, a lo que la gente cree que fue un amor de verano y no tienen ni la menor idea de lo que pude llegar a sentir contigo.

Volvamos a releer los poemas, para llegar al último y querer releerlo otra vez. Volvamos a ser nosotros, volvamos a las palabras, volvamos a dejar que pase el tiempo, volvamos para reencontrarnos, volvamos para ser nosotros como siempre fuimos, pero tendré que volver a ser yo sin ti para descubrir el título de un libro de poesía cualquiera:

Cartas a Finlandia.

Y no tendré la oportunidad de leertelo una vez más aunque nunca lo hayas escuchado.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Perfect.

I found a love for me

Darling just dive right in
and follow my lead
well I found a girl beautiful and sweet 
I never knew you were the someone waiting for me
'Cause we were just kids when we fell in love 

Not knowing what it was 
I will not give you up this time
but darling, just kiss me slow, your heart is all I own
and in your eyes you're holding mine

Baby,  I'm dancing in the dark with you between my arms 
barefoot on the grass, listening to our favorite song
when you said you looked a mess, I whispered underneath my breath
but you heard it, darling, you look perfect tonight...

Well I found a woman, stronger than anyone I know
she shares my dreams, I hope that someday I'll share her home
I found a love, to carry more than just my secrets, 
to carry love, to carry children of our own
we are still kids, but we're so in love

Fighting against all odds
I know we'll be alright this time
Darling, just hold my hand 
Be my girl, I'll be your man
I see my future in your eyes

Baby, I'm dancing in the dark, with you between my arms
barefoot on the grass, listening to our favorite song
when I saw you in that dress, looking so beautiful
I don't deserve this, darling, you look perfect tonight


Baby, I'm dancing in the dark, with you between my arms
barefoot on the grass, listening to our favorite song
I have faith in what I see
Now I know I have met an angel in person
and she looks perfect 
I don't deserve this

You look perfect tonight...

domingo, 12 de noviembre de 2017

lunes, 6 de noviembre de 2017

05/11/2017

Hoy me apetece escribir.

Hoy quería rememorar aquello que anoche no fui capaz de escribir pero que no he dejado de pensar desde hace más de 5 meses.

Hoy, de improvisto, cogiendo el maquillaje para taparme estas ojeras que me persiguen, te he vuelto a encontrar. No esperaba que llegases a mí de esa manera porque pensaba que ya no estabas tanto en mí, pero madre mía. Ha sido como una oleada de tí, tu olor, como si me hubieran venido a la mente esas tantas veces que hemos hablado de que tiene suficientes pulverizaciones como para sobrevivir todo el año usando una cada 10 días. Como si por unos segundos hubiera vuelto a aquel día, a aquella última noche juntos, la pulsera, el libro, tu colonia, tú y yo. Aquel momento en el que me diste todo aquello que necesitaba y aquel momento en el que me apoyaste como nadie aunque fuese en contra de lo que ambos queríamos, pero teníamos asimilado.

Hoy vengo a darte las gracias de nuevo, porque aún sin saber siquiera lo que piensas o sientes, me gusta creer que te acuerdas de mí aunque sea un poquito. Mi familia y amigos piensan que no estoy disfrutando y que estoy, como decís, "metida en mi vida allí" y eso no es así. Si estoy aquí y si he venido aquí sabiendo que no puedo cambiar donde estoy ni puedo cambiar el volver, voy y estoy disfrutando, no quiero que lo dudéis aunque lo hagáis. Pero eso no quita que piense en tí y que te recuerde cada 5, cada 26 y 27 de cada mes. Pero no es malo el recordar, no es malo el pensar esos pedazo de momentos que hemos pasado juntos y que recuerdo con tantísimo amor y felicidad como la que sentí en ellos. Espero de corazón que estés disfrutando como nadie este año porque sinceramente te lo mereces. Sabes de sobra cómo soy y sabes de sobra que te lo digo de corazón, solo quiero que si lo haces, no te preocupes.

No estoy mal, sinceramente pensé que estaría peor de lo que estoy, solo son estos días cuando más me gustaría que estuvieras a mi lado, conmigo, o simplemente escuchar tu voz de vez en cuando, saber de tí, el como te va, si ha pasado algo interesante esta semana o si no, si has pasado un buen finde o si te espera una buena o mala semana, si te has despertado de mal humor, si estás contento, si has hablado o te has cruzado con alguna de mis hermanas y te han dicho algo o si no...

No sé, son tantas cosas las que echo de menos de tí, pero también me gustaría contarte todo lo que me pasa aquí, que cada vez estoy mejor, que os echo de menos a todos y mi sitio allí pero que aquí estoy empezando a hacer mi vida de verdad y me encanta, que la gente es buenísima conmigo, que he hecho super buenos amigos, que voy a tener mi propio grupo en la academia, que voy a jugar a ser profesora de verdad pero sin jugar, que les gusto como persona y como bailarina, que mi hermana de aquí está en España y que vienen españoles aquí una semana en Enero, que le estoy cogiendo gusto al gimnasio y que cada vez voy mejor, que el chocolate de aquí me pierde más de lo que lo hace el de España, que la última fiesta en la que he estado he conocido a gente maravillosa que ya sabía de ellos pero no había valorado hasta ahora, que bailamos muchísimo sabiendo lo que a mí me gusta bailar y más bachata, salsa, que los latinos me están enseñando a bailar bien y que son personas increíbles.

Pero no me siento mal ni nada por el estilo por echaros de menos, simplemente sé que es normal y que lo voy a seguir haciendo pero ya no tanto porque estoy empezando a encontrar a gente maravillosa que me hace despejarme los días malos, y hacerme disfrutar muchísimo más de los días buenos, hoy aunque piensen que no, es un día muy bueno aunque podría ser mejor con una llamada tuya pero es decisión tuya, y tienes que hacerlo cuando de verdad lo sientas, no cuando yo te lo diga, yo lo he pensado muchas veces pero no lo he hecho por miedo a que no quieras, o no sea el mejor momento, o simplemente no te apetezca. Por eso, cuando quieras sabes donde encontrarme y sabes que estaré.

Gracias por enseñarme lo que es la felicidad.

Muchísimas gracias por apoyarme en esta increíble experiencia,

Gracias por haberme enseñado a disfrutarla.

Pero me gustaría saber de tí.

Tu me enseñas que se puede querer lo que no ves.

Feliz 5.

lunes, 30 de octubre de 2017

Nada especial.

Ayer fue una de las noches más felices de mi vida.

Fue un día corriente, no esperaba nada especial ni nada que me sorprendiera, pero sin tenerlo planeado, como cualquier domingo hablé con mis hermanas por skype. Empezamos a hablar poniéndonos al día como si fuera una llamada corriente, simplemente porque nos echamos de menos y nos necesitamos un ratito de vez en cuando. Mi hermana mayor estaba hablando con mi hermano porque decía que yo no le respondía a sus mensajes y es que al enviarlos a mi número español, no me llegan porque tengo el finlandés. Le dijo que estábamos haciendo skype y que si quería podíamos hacer llamada grupal y hablar los cuatro, cosa que no hacíamos hacía mucho tiempo. Tras unos minutos lo añadí a la llamada y le vi la carita. Me encanta. Llevo derretida por él los 13 años que llevo conociéndolo, está guapísimo.

Después de que nos preguntara a todas como estábamos, de hablarles en inglés por primera vez y que se emocionaran porque no sabían que hubiese avanzado tanto con el inglés, le preguntamos que cuando decidiría irse a vivir a España. Me esperaba un no sé, algo indefinido como las últimas veces que hemos hablado con él, pero no. Para mi sorpresa, ya había mirado casas, le gusta mucho un piso y para Enero o Febrero en cuanto termine de cerrar su vida en Estados Unidos y antes de la boda de mi prima en Abril, viene a España. Mi hermano mayor, después de 13 años definitivamente ha decidido venirse a vivir a España.

Increíble.

Sin palabras.

Con lágrimas en los ojos le dije que no podía creérmelo y que no podía estar más orgullosa y más emocionada por él y por nosotros. Al fin podíamos estar toda la familia junta de verdad y que rehaga su vida aquí con su familia de verdad y con la persona que pueda encontrar, pero juntos. No paro de imaginarme la vuelta viendo a toda mi familia y a las personas más importantes de mi vida esperándome en el aeropuerto, se que queda mucho tiempo y sé que puedo disfrutar muchísimo este año y sin duda lo voy a hacer, no estoy triste ni quiero volver ya, pero simplemente estoy muy emocionada porque podremos hacer todo lo que siempre hemos querido juntos y no a tantos kilómetros como hemos pasado todo este tiempo. Cada despedida se hacía más difícil y ahora ya no harán falta más. Podremos ir a visitarlo a Cádiz, podremos pasar nuestros cumpleaños juntos, podremos contarnos las cosas a la cara y no tardar tanto tiempo en hablar.
Estoy super contenta ahora mismo. Mi hermano se va a mudar a España en unos meses y definitivamente le he dicho a toda mi familia en esa llamada la carrera que voy a hacer después de mucho tiempo pensándolo y después de muchas dudas, se que no me voy a arrepentir.

El día que había empezado "normal", se ha convertido en uno para recordar.