sábado, 2 de agosto de 2014
Brindemos.
Brindemos, porque fui feliz. Porque una persona, me hizo feliz. Brindemos por aquel instante. Y por todos los de después. Brindemos por todas esas personas que se fueron de nuestras vidas cuando mas falta nos hacían. Brindemos por la alegría, por el llanto, por los amigos y por la fiesta. Brindemos por tener una vida, esta vida, una familia, un futuro y una ilusión. Brindemos por ese sueño que no cumpliremos jamás y que aunque sepamos que no lo vamos a conseguir, sigamos luchando por él. Luchemos por llegar a él, por sentirlo tan cerca, que nos rompa. Que nos rompa el corazón, los esquemas, la vida... Que nos rompa como tu lo hiciste. Me desvivi por ti sin pedir nada a cambio y me la devolviste con todo el amor que tienen unas lágrimas de dolor, con todo lo que tiene un corazón astillado. Rasgado. Roto. Partido. Y fin, no hay más. Se acabó el cuento. Nos quedamos esperando nuestro ''y fueron felices para siempre'', pero se nos quedó en el camino. Porque ni tu esperabas que yo fuese tu princesa, ni yo esperaba que tu fueras mi príncipe.
Es gracioso como ha cambiado todo en tan poco tiempo. En unos meses, le dimos la vuelta a la tortilla. La lanzamos tan alto que perdimos el control. Desapareció en el camino, al igual que nuestro amor, al igual que nuestro '' y fueron felices para siempre''. Nuestro final llegó y no me di cuenta. Hasta aquel momento en el que lo único que nos quedó fue café para uno y desconfianza para veinte.
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